En esta arquitectura, además de iglesias y monasterios que seguían la tradición cristiana desde el imperio romano, sobre el siglo VIII se desarrollan los castillos, tipología que se desarrolla por toda Europa.
En esta época existen varios reinos, cada uno con su arquitectura propia:
Longobardos (s. VII-VIII)
Eran poblaciones convertidas al cristianismo, no tenían casi tradición arquitectónica ni familiaridad con las construcciones en piedra, ya que eran nómadas. Por eso, adquieren un estilo uniforme que se basa sobre el uso ideológico y consciente de los elementos, espoliados de los edificios romanos y reutilizados con un mayor uso simbólico y bien integrados con los nuevos elementos de buena calidad.

Tenían una gran formación en orfebrería, por lo que se entiende que muchos elementos contaran con aplicaciones de vidrieras y piedras coloreadas como si fueran joyas.
La actividad se desarrolla en el norte de Italia y casi se ha perdido completamente por las continuas reconstrucciones y modificaciones de los edificios.
Visigodos (s. VII-VIII)

En estos siglos se desarrolla una arquitectura eclesiástica que retoma el modelo de la basílica romana tradicional y delinea una tipología a planta central con formas másicas con influencias del área egea y siria.
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Carolingios (s. IX)
Se caracterizan por la voluntad de reafirmar el arte clásico con el objetivo de imitar el imperio romano.

Fuente: https://www.descubrewestfalia.com/
La religión sigue siendo fundamental, construyeron monasterios por toda Europa que amplifican la nueva cultura. Se vuelve a construir edificios de grandes dimensiones, como palacios, catedrales y monasterios.
Una de las innovaciones que hicieron fue el Westwerk, un edificio muy alto adosado en la entrada de las iglesias importantes para intentar crear una fachada monumental.
Sajones (otonianos) (s. IX- X)

Fuente: https://es.wikipedia.org/
Los otonianos recogen el testigo cultural y estilístico carolingio. Como los anteriores, se dedicaron a la construcción de edificios religiosos, como abadías y catedrales inspiradas en las basílicas romanas, emplearon el westwerk y las dobles ábsides
Una de sus innovaciones fue el uso de galerías y la alternancia de los soportes (pilares y columnas).